Literalmente
en el medio de la ciudad, más precisamente en el Subte Línea B. De la estación
Florida a Lacroze. Verdaderamente, sostenía tres opciones para pasar el viaje.
Podía agarrar el celular y accionar la zombi android, o bien poner la misma
cara de todos los pasajeros: rostros pensativos, preocupados, aburridos,
tristes o zombis con la mirada perdida. Pocos leían, otros tantos escuchaban
música. Solo una chica cantaba. Los demás, la observaban con esas caras raras, de incomprensibles, como
si ella fuese la “especial” por pasarla bien mientras los demás asumían la
provocación al miedo directo.
En
el día de la mujer, alimentaba pensamientos. Corrían riesgo de olvido si no
llegaba a plasmarlos en una hoja. Por suerte, después de leer las entrevistas a
Galeano, avive la idea de llevar un anotador y varias lapiceras.
Es
una edad justa de cambios y revoluciones internas. Ruido. Llamamos al silencio,
como Benedetti, como Marcos. Ellos si saben/sabia apreciarlo como elemento de
lucha provechoso.
Están
robándome el tiempo. Ellos usurpan mis
ganas. La vida. Los ideales.
24
horas. Duermo 4 o 5 horas. Trabajo nueve –el labor pesa mas que el sueño- . 1
hora al día la ocupo en bicicleta. 2 horas se dedican a un segundo trabajo
mucho más placentero (y como es placentero, claramente el sistema lo empeña en
no gratificármelo de manera capital. No importa). 1 hora más para zamba. La
comida, el amor, la vuelta. Lo demás puede derivarse en placer. Ensayos,
música, sueños, amores, amigos y unos viajecitos.
Si.
Sacando cuentas sistemáticas –como nos acostumbraron- solo 7 horas, con suerte,
estamos dedicándoselas a la necesidad principal del ser humano: La vida, los
ideales, las ganas, la expresión.
ME
ESTAN ROBANDO.
Sin
contar las horas, pensaba con bronca, cómo puede ser que no ocupe mi tiempo
–sin tiempo- en la gente.
Seguía en el subte, mientras nadie
se miraba con nadie, carcomiéndome el cerebro con innumerables palabras para
descifrar a otros seres humanos que necesitan ser conocidos.
Capaz
no hace falta escucharlos. Hará falta mirarlos, mostrarles unas sonrisas
naturalmente convincente, de esas que trasmiten ganas, ideales y vida.
Maneras. Miles. Una expresión, creatividad,
un momento de esparcimiento. Una mirada, una pequeña acción.
Una foto. Tiempo sin tiempo. Una charla.
Un rato de miradas. Un deseo cumplido. Una patadita a la ilusión. Silencio,
cuerpo a cuerpo.
¿A
quien denuncio por este robo?
A mi…
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