Crear un mundo con guión
compartido, de sensaciones inventadas y travesuras en el aire. Cada palabra
nueva va convirtiéndose en el más
divertido de los juegos de la imaginación entre dos seres humanos que resuelven
seguir siendo… niños. Si. Niños que pueden caminar en la calle y en
algunos pasajes con pintadas de próceres, colores, y expresiones de una época
en la cual puede decirse todo de la manera deseada.
Dentro de ese contexto, van
riéndose de la gorda y las rodillas redondas de un dibujo creyéndolo entender.
Bailar.
Caminar tiene sentido. Entre
la noche y las luces detallistas de la luna.
Van replicándose, la brisa.
El empedrado, pisadas al
compás de una risa.
Muchas escenas; varios
mundos.
El dulce aroma de una noche
porteña.
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