jueves, 7 de febrero de 2013
Mamá Quilla
miércoles, 6 de febrero de 2013
Puentes.
sábado, 11 de agosto de 2012
Un mandatario pelotudo –mejor dicho más vivo que pelotudo- Pensaste.
Recordaste al gordo Soriano, y deseaste volar en el “Torito” y llenar
de mierda la municipalidad y a los policías, dueños de la privación de
tu libertad, de tu imaginación, y dueños del discurso invertido.
Suena comprador, es cierto. Desliza palabras vendedoras con una vos
bajita, dice preocuparse por tu voz y por tu voto. Promete defenderte y
hoy suena como patrón, como generador de tu opinión. Agobian las
palabras llenas de privatización hasta de la expresión.
Patrón de tu locura, y de la de todos. de los que pueden manejarlo, y de los que no también.
domingo, 14 de noviembre de 2010
Amas de casa poco desesperadas.

Pensé que la tarea era fácil, rápida. Ahora lo veo como una obligación complicada, en las horas donde el mal humor llama a tu puerta para que no te olvides que existe y que siempre estará rompiéndote las pelotas, en el mejor sentido de los dichos. Y mientras puteo, doblando ropa, acomodando zapatillas, pasando el trapo en el baño, lavando ropa, limpiando la cocina, tirando el botón que jamás llegaron a apretar, o en el momento de cambiar el papel higiénico que el de adelante nunca cambió, seguro por falta de tiempo. En ese preciso instante, me hago algunos cuestionamientos respecto a este lado oscuro de la limpieza y el orden cotidiano.
¿Quién dijo que se debe barrer todos los días?
¿Quién olvido escribir dentro de los siete pecados capitales que, si o si, debe bajarse la tabla después de orinar? Atentí con este punto. Acá, sinceramente, puede pasarte lo peor si no llegas a cumplir -a raja tabla- con las normas religiosas. (reclamo generalizado entre las mujeres)
¿Por qué los hombres se aprovechan de un solo olvido para echártelo en cara, alrededor de 48 horas seguidas? No es justo. Ellos se la pasan dejando todo tirado. Y vos ahí, como una zorra, detrás de ellos para doblarles la ropita.
Otra cosa, alguien debería agregar en los prospectos cuánto baygon se echa antes de quedar cuasi envenenada. No somos expertas ¿Ok?
¿Es necesario gastar un tarro de lysoform por semana? Definitivamente, NO.
En momentos de locura total, ¿podemos echar a nuestro compañero por un rato? O ¿solo tenemos que respirar, profundo, durante unos minutos con el fin de no mandarlo a cagar? Personalmente, opto por la primera opción, sumado a unas lindas oraciones como: “Andate bien a cagar. Nos ves, me la paso limpiando para que vengas y dejes todo tirado. Mierdaaaa”. Capaz, lo último, puede validarse después de un par de años de convivencia. Podemos analizarlo según el caso.
¿Resulta dificultoso no mojar el espejo y el piso del baño para lavarse la cara?
Y la curiosidad –mi curiosidad- todas estas preguntas, con obvias respuestas, terminarán con un desenlace feliz. Digo, ¿cambiarán para bien? O ¿colapsaremos con un sinfín de puteadas apropiadas para la ocasión?
domingo, 29 de agosto de 2010
Por no acariciarle el "culito"
Pueden pasarte muchas cosas si no destapas el mate con fervor. No es una teoría científica. Más que nada es una cuestión de fe antes del frotado, acompañada de una seguridad tremenda y absoluta, aunque algunos lo desmientan.
Si posees grandes inseguridades o dudas en demasía será mejor que no lo intentes, lograrías potenciar tu frustración, no solo porque arruinarías el mate, sino porque, también, descifrarían la inexperiencia del cebador. Y por más que quieras echarle la culpa a la bombilla -pobrecita-, ella no tendrá el pecado encima. Podrás refregarla, hundirla a presión bajo la yerba lavada, empujar y redondear por debajo del mate, hasta lo más hondo, sin embargo no lo lograrás ¿por qué? porque ya destruiste la obra de arte verde y burbujeante. Acto seguido, Te sacarán la ficha de incapaz, arruinador de mates, quemador de yerba e inexperto en la materia cultural argenta por excelencia. Sin contar que tu inseguridad brotará al punto máximo de tus extremidades.
La gente ansiará tu mate, amargo, y se lo darás dulce, lo que empeorará la situación. Pues justo, en ese instante, tus amigos tendrán los bizcochos (Jorgito) entre los dientes y sin un "amargo" deberán optar por darse patadas en el pecho, entre si, con el propósito de intentar bajar esa masacota grasulienta, de agradable sabor.
Pero claro, como vos y tu inseguridad repudiaron el acto religioso de las caricias afables (a algo que jamás te gritará por hacerlo) se irá todo al carajo. Chau momento cultural. Y a la mierda los bizcochos, la charla, el agua a punto, la bombilla en condiciones y tu reputación.
domingo, 22 de agosto de 2010
Temáticas para discutir en familia


